Semifinales: polémica servida.

 

No hace falta tener una carrera en la Universidad CEU Abat Oliba con decenas de matriculas de honor o ser premio extraordinario de fin de carrera, para darse cuenta de que el fútbol es y seguirá siendo un deporte con polémica. Y es que, a diferencia de otros deportes como el tenis, que admite el famoso “ojo de halcón”, en el fútbol no se le permite al árbitro utilizar las tecnologías para revisar una jugada dudosa.

Muestra de ello es el gol del Sevilla al Valencia en claro fuera de juego. El árbitro duda, antes de pitar, y consulta a su auxiliar. Este no mueve su bandera, a pesar de que la jugada es más que clara, y el árbitro consulta entonces a ese auxiliar que apenas tiene funciones y que está situado junto a la portería. Y digo que apenas tiene funciones porque nunca ve nada.

Y así fue. A pesar de que en la repetición se puede apreciar sin duda alguna que el gol es ilegal, sube al marcador y rompe un partido hasta ese momento igualado. ¿Qué significa todo esto? Pues que en el Mundial de Brasil 2014 no vamos a estar exentos de este tipo de jugadas, tan polémicas como evitables. Porque basta con que se permita consultar las imágenes en las jugadas dudosas para decidir de una forma más justa este tipo de problemas.

Pero no. Ni la UEFA ni la FIFA se allanan a la evidencia tecnológica. Una vez más, del mismo modo que ha ocurrido en este partido de semifinales de la Europa League, en el Mundial veremos errores graves que podrían haberse evitado. Sin que a nadie le importe. Y sin tener estudios, sin haber cursado un Grado Derecho, podemos ver con claridad que este tipo de jugadas deberían poder controlarse con un “ojo de halcón” futbolístico.